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No seguir el mantenimiento del coche podría costarte hasta 3.000 € thumbnail mantenimiento del coche

No seguir el mantenimiento del coche podría costarte hasta 3.000 €

El frío también es enemigo del coche y los riesgos de sufrir una avería se disparan en invierno. Lluvia, hielo, niebla e, incluso, nieve pueden ser factores adversos y favorecer que aumenten los siniestros y las averías.

Según el comparador de seguros de coche Acierto.com estos son los percances más comunes durante esta época del año.

 AVERÍAS MÁS FRECUENTES

1.- BATERÍA
Según un informe de MAPFRE, la mayoría de las llamadas (el 55,4 %) que se producen al seguro en invierno es por problemas con la batería. La batería es la causante de una de cada cinco reparaciones y según Acierto.com, la reparación ronda los 250 euros.

2.- MOTOR
El motor (con el 8,3 %) o los fallos en la instalación eléctrica (8,3 %) son también protagonistas de averías. La avería en este caso puede tener que ver con el tiempo que necesita el coche para que el motor, el aceite, el líquido de dirección y demás lleguen a determinada temperatura. En caso contrario, podría dañarse el motor por falta de lubricación.

3.- TRANSMISIÓN/ALIMENTACIÓN
Las averías en los sistemas de transmisión y alimentación suponen el 3,6 y 3 %, respectivamente, según los datos de la aseguradora.

4.- LÍQUIDO REFRIGERANTE
Y según el informe del comparador, también puede ocurrir que el líquido refrigerante se encuentre en mal estado. Cambiarlo a tiempo cuesta unos 70 euros pero, si no lo hacemos y se rompe la culata del motor, la reparación podría alcanzar los 3.000 euros.

CÓMO PREVENIR ACCIDENTES EN INVIERNO

Afortunadamente es posible prevenir todos estos incidentes de la mano de una serie de consejos:

1.- PUESTA A PUNTO
Realiza la puesta a punto de tu vehículo adecuadamente. No solo deberías revisar el coche antes de emprender un viaje sino tenerlo listo para el cambio de estación y la bajada de las temperaturas: neumáticos, apunto, cadenas, si fueran necesarias, revisar la calefacción, luces en perfecto estado, escobillas del limpiaparabrisas…

Si hablamos de los neumáticos resulta básico observar la profundidad del diámetro de la banda de rodadura, que no debería estar por debajo de los tres milímetros, así como comprobar que la goma carece de cortes y deformaciones. Puedes optar por unos específicos de invierno, que reducen la distancia de frenado y favorecen el agarre.

Especial atención merecen los amortiguadores, cuyo mantenimiento resulta todavía más importante en la estación más gélida del año. Sí, porque tenerlos en mal estado incrementa el riesgo de sufrir aquaplanning.

Y encárgate también del mantenimiento de las baterías: comprueba su carga antes del invierno o cámbiala si es necesario, especialmente si tu coche tiene más de tres años de edad. Verifica el estado del alternador y comprueba que genera la suficiente energía para que la batería cumpla su periodo regular de vida -que ronda los cinco años-. Tampoco estará de más llevar un juego de pinzas que nos saque de un apuro.

En zonas de mucho frío es posible que el agua condensada en los frenos se congele, haciendo que estos crujan al arrancar el coche. Una buena idea es llevar una botellita con agua caliente cuando salgas de casa para descongelar el parabrisas y los discos.

2.- OJO CON LA METEOROLOGÍA
Consulta las previsiones meteorológicas y las condiciones de las vías por las que vas a circular con antelación. Hazte con una rasqueta para el hielo, una pequeña manta, y algunos frutos secos, nunca estará de más prevenir.

En cuanto a los accidentes fruto de la meteorología, no podemos dejar de hablar del viento, pues se estima que casi el 5 % se atribuyen él. Siete de cada diez, por otra parte, tienen lugar con lluvia, y hasta el 4 % por niebla.

3- A BORDO
Evita el control de crucero cuando la carretera se encuentre húmeda o helada, incluso en carretera. Lo mejor es tener el máximo manejo del vehículo, en especial porque en estas condiciones otros conductores pueden frenar bruscamente, patinar, etcétera.

Reduce la velocidad cuando las condiciones meteorológicas no acompañen y, especialmente, en los pasos a nivel y puentes, donde suelen crearse capas de hielo con mayor facilidad. Respeta la distancia de seguridad.

Evita conducir después de las comidas copiosas -la digestión puede causar somnolencia- y no bebas si vas a coger el coche. De hecho, la DGT ya ha anunciado su nueva campaña de seguridad vial en la que impondrá medidas más estrictas de control de drogas y alcohol. Se estima que realizará unos 20.000 controles de este tipo diarios durante estas fechas. Por desgracia, el 42% de los españoles afirma haber conducido alguna vez tras haber consumido alcohol.

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REVISA TU SEGURO

Otro punto fundamental será revisar las condiciones de tu seguro del coche, sobre todo porque la asistencia en viaje de tu póliza puede contar con ciertas limitaciones. Cerciórate de que se trata de una asistencia rápida y que siempre desde el kilómetro cero (distancia que se mide desde el domicilio). Sí, porque son muchas las compañías que imponen una distancia mínima.

Otras, no obstante, carecen de estas restricciones e incluso, ofrecen la opción de llevarte a tu destino si tu coche se queda varado a medio camino, nos brindan un automóvil de sustitución, etcétera. En todo caso, cabe comentar que la mayoría de seguros básicos incluyen prestaciones para el coche, mientras que las más completas cuentan con atención a los pasajeros.

LOS MITOS DE LA CONDUCCIÓN INVERNAL

Más allá de las recomendaciones comentadas, existen otra serie de mitos relacionados con la conducción invernal. Uno es que deben usarse las marchas en lugar del freno cuando se conduce con nieve o hielo. Sin embargo, lo más conveniente es emplear los sistemas de frenado con suavidad.

Girar el volante en la dirección en la que se derrapa es otra creencia popular -conviene hacer todo lo contrario, con el objetivo de mantener el control del vehículo-. También se dice que hay que pisar el acelerador a fondo con el coche parado -pero esto puede compactar la nieve o el hielo de las ruedas, con los consiguientes peligros que eso implica- o que es seguro emprender la marcha mientras no hay nieve sobre el parabrisas -sin embargo, no deberíamos olvidar la del capó, el techo y las ventanillas, igualmente importantes.

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